Barbos con stick en Aranjuez

La pasada semana estuve pescando en el río Tajo en Aranjuez. Concretamente al tramo conocido como "Rancho Grande", aguas abajo del municipio. Este tramo de río, uno de mis preferidos, es especialmente divertido en esta época del año. La bajada de temperaturas después de una largo verano anima a los barbos del Tajo y del Jarama a remontar el río y a mostrarse muy activos. Si a esto le sumamos que la actividad de la minitalla disminuye... Las jornadas pueden ser memorables.

El Tajo a su paso por Aranjuez, uno de mis escenarios preferidos.

En esta ocasión acompañé a mis amigos Pablo y Juan Clemente que iban a aprovechar la jornada para grabar un vídeo para su web (http://www.pescamadrid.com.es). Estoy deseando visualizar los vídeos que tienen en edición ya que sé que se están esforzando mucho en las grabaciones. Debo darles las gracias por elegir los puestos tan bien como lo hicieron y por gestionar el tema del cebo. Y también dar las gracias de nuevo a Juan por muchas de las fotos que ilustran esta entrada. Con compañeros así todo es más fácil. 

Aspecto del río a primera hora de la mañana.

Perfecta atalaya para pescar.

Como siempre cuando se trata de aguas corrientes y de pescar con flotador elegí mi caña de inglesa y mis sticks para afrontar la jornada. ¿Por qué inglesa&stick y no boloñesa&flotador tradicional? Básicamente por costumbre. Empecé a pescar con una caña inglesa en aguas tranquilas y, cuando empecé a pescar aguas corrientes (allá por 2003 o 2004) descubrí que podía hacerlo sin cambiar de caña. 

¡A pescar!
 
Una selección de sticks que se puede encontrar en mis cajas.

No voy a defender cual de las opciones es mejor ya que apenas he pescado a boloñesa (ni siquiera tengo una). Entiendo que una caña de 6 metros permite pescar y clavar mejor cuando se pesca a más de 30 metros, sin ninguna duda. Solo sé que los ríos que pesco habitualmente (ríos pequeños, sin corrientes excesivas y poco profundos) permiten ser pescados con mi caña de 3,90 metros y mis pequeños y primitivos flotadores.

Gusano, gusano y gusano. 

También es cierto, que por antiestético que parezca, no tengo reparos en poner un flotador de boloñesa en mi aparejo si la corriente me pide más de 3 gramos. Y de cambiar a la caña de feeder si me pide un poco más. Las ventajas de pescar por libre.


Una carrera, un pequeño tirador.

Siempre cebé justo enfrente de mí.

Con el puesto elegido y el cebo preparado (única y exclusivamente gusano blanco y rojo) tocó sondear el puesto. Con unos 2 metros de agua mas o menos constantes en la carrera la suerte estaba echada. Empecé a cebar con el tirador en cada carrera. Unos 12 gusanos por tirador siempre en el mismo punto, justo enfrente de mí. 

Atento a la picada...

Cogiendo la sacadora...

A pesar de que las temperaturas justo antes de salir el sol estaban en torno a 2ºC los barbos solo tardaron unos minutos reaccionar a mi cebado. A la décima carrera tuve la primera picada y un par de ellas después el primer barbo entraba en mi sacadera.

¡Adentro!

Y hasta que el sol empezó a calentar de pleno la cosa no fue mal. 25 barbitos que me hicieron disfrutar de lo lindo. El problema vino con el calor del sol. O con el cebado que hice. El caso es que empezaron a picar los alburnos como locos y no había manera de evitarlos. 

El resultado de la jornada fue de 27 barbos.

Pude sacar un par de barbos más pero cerca de las 13:00 me dí por vencido. Probé a cebar de forma más agresiva e incluso dejé de cebar completamente para intentar que los alburnos se movieran por el río y dejasen mi carrera libre pero no conseguí resultado. Cada carrera sacaba un alburno

No conseguí evitarlos y me desesperaron.

Me fuí algo desilusionado con el resultado de la jornada. De hacer seguido con el mismo ritmo de las dos primeras horas la jornada hubiese sido para recordar. No conseguí evitar a los alburnos y eso mermo el resultado final. Espero volver antes de que las heladas sean muy fuertes, las aguas se vuelvan transparentes y pueda quitarme el sabor agridulce de la boca.

¡Que divertidos los barbos del Rancho!

Pequeños pero muy valientes.



Texto  Daniel Porto. Fotos: Juan Clemente y Daniel Porto.

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