Pesca de bogas al coup

En esta ocasión os traigo la crónica de una sencilla jornada de pesca en busca de mis queridas bogas. Esta vez, utilizando una técnica muy sencilla pero también muy efectiva y un cebo que me encanta: el pan de molde. 


Soy muy repetitivo. Si hay algo sobre lo que he escrito mucho en este blog es sobre bogas. He descrito su pesca con inglesa, al feeder, a mosca, a la "franglaise"... Incluso las he grabado debajo del agua cuando suben por los ríos y arroyos en primavera. Pero cuando algo te gusta, te gusta.

Hace apenas una semana dediqué una jornada de pesca a estos peces. En el río, en primavera. No hay mejor momento ni mejor escenario para disfrutarlas. Y hay que aprovechar. Entre las sequías que no trae el calentamiento global y las especies alóctonas, el futuro de mis queridas bogas es incierto.

En esta ocasión usando una caña de coup de 5 metros equipada con puntero de pelo de ballena. Para ser exactos, realmente la caña usada fue mi pequeña enchufable Middy "system whip" que ya he descrito en otros artículos. Al ser una caña de coup con tramo enchufables decidí usarla con los tramos necesarios para alcanzar unos 5 metros. Con el kit sin elástico se maneja con muchísima soltura y, si hablamos de peces pequeños, el puntero de pelo de ballena no tiene rival.

En el tramo que pesqué y haciéndolo como pensaba hacerlo no pensaba clavar ningún pez más grande que una boga. Con los 5 metros de caña y otros tantos de hilo esperaba ser capaz de sujetar a la más grande de las bogas. Por suerte no me equivoqué.

Como siempre: ligero de equipaje

Como tenía que andar un buen tramo desde el coche hasta el río, decidí no cargar con más que lo necesario. Si normalmente llevo pocos trastos, esta vez no cargué apenas. La funda de la caña y una pequeña bolsa con algunos aparejos, una bandeja para tener los cebos a mano y los cebos del día. Ni siquiera llevé el panier o una silla para sentarme. Pescar de pie 3 horas no supone demasiado esfuerzo y creo que pescar así con la caña de coup incluso te ayuda a presentar mejor.

Pan de molde triturado y gravilla: el engodo del día.

Como engodo utilicé pan de molde. No es algo habitual en España pero yo lo utilizo mucho. Ya escribí una artículo hace un par de años que podéis recordar aquí. El día anterior quité la corteza a las rebanadas y trituré el pan con el accesorio para procesar alimentos de la batidora. Lo pasé por una criba muy fina y lo metí dentro de una bolsa de cierre zip dentro de la nevera. La idea es mantener el pan fresco y alejado del aire. En pocos minutos, al contacto con el aire y el sol, hacer bolas con esta harina de pan triturado se convierte en algo imposible.


Para dar peso al pan y conseguir llegar al fondo antes de que se lo lleve la corriente (¡las bolas de este pan flotan los primeros segundos!) utilicé gravilla. No hay necesidad de buscar nada especial. La gravilla usada para dar peso a las bolas de gusano encolado es perfecta para usarse con el pan.

Pan de molde y pinkies: los cebos del día.

Como cebo utilicé el mismo pan que cortaba con los “breadbunch” de 4,5 a 6 mm y pinkies rojos. El 80% de los peces los saqué con el pan pero el pinkie me dio algunos peces extra (sobretodo gobios) en momentos de parón en el pesquil.



Este año estoy pescando más con la caña fija y para distancias a partir de los 5 metros estoy probando flotadores en forma de “pera” invertida bastante alargados que estoy montando con olivettes. Salvo las bolas perforadas usadas para pescar a la inglesa con nudo, no había utilizado nunca olivettes. Mi idea es concentrar el peso del plomeado en un solo punto para favorecer la acción de “lanzar” o posicionar el flotador en el agua. No tengo dudas de que así se lanza mejor pero todavía no tengo la experiencia necesaria para sacar conclusiones. Entiendo que el montaje pierde flexibilidad y que no será ideal en aguas transparentes pero iré experimentando a lo largo de la temporada. Los resultados, de momento, son bastante positivos.

¿Forma de boloñesa clásica?
Olivettes y plomos del nº 8 como grupo principal.
Comencé la jornada sondeando con mucho cuidado. El sondeo con la caña de coup no es tan exacto como con la enchufable pero enseguida detecté un enganche justo enfrente de mi posición, a unos 4,5 metros de la orilla. Si pasaba con la veleta un poco más lejos, la pasada era limpia, pero si lo hacía a esa distancia, la veleta se hundía y el anzuelo, después de darle un tirón, volvía lleno pequeñas algas y detritus. Decidí pescar un poco más lejos y un poco aguas abajo dando alargando las pasadas hasta donde me permitiese la caña. La profundidad era algo superior al metro y el fondo parecía ser de arena.

La primera de las bogas de la mañana.

El cebado inicial, justo delante de mi, consistió en 3 bolas pequeñas de pan con bastante gravilla. Parece muy poco cebado pero el pan tiene dos características que hay que tener muy en cuenta: lo primero es que atrae inmediatamente a los peces, desde el primer segundo que toca el agua. No es necesario, por tanto, lanzar gran cantidad sino fijarse más en el ritmo. Además, es un cebo muy energético, que sacia mucho a los peces. Sumado a las 3 bolas de inicio fue lanzando pequeñas bolas cada vez que observaba que el ritmo de picadas disminuía.


Seleccioné una veleta de 1 gramo con la forma indicada y comencé pescando dando sencillas pasadas, sin retener o frenar la veleta en ningún momento. Esperaba encontrar algún pez en los primeros 5 minutos que, alterado por la explosión de pan en el río, tomase el cebo con determinación. Y así fue. El pan es instantáneo. A la tercera pasada obtuve la primera picada de la mañana y a la quinta pasada clavé la primera boga. Es formidable la lucha que ofrecen estos pequeños peces en la corriente y pescando con un equipo ligero. 


Pero la determinación del primer pez fue la única que encontré esa mañana. Enseguida los peces se "mosquearon" con el alboroto de cobrar las primeras bogas y empezaron a comer con mucha mayor timidez. Tuve que variar la forma de presentar el cebo en varias ocasiones e incluso observé que levantando el cebo 4-5 cm por encima del fondo las picadas eran más numerosas. Reteniendo, dejando correr la veleta, reteniendo, cebando con pequeñísimas bolas de pan... Así fui pasando la mañana.

Estrecho y rodeado de vegetación: mi puesto de esa mañana.

Aunque con timidez, la actividad de los peces no cesó en las tres horas en las que estuve pescando. Incluso un pequeñísimo barbo, un par de calandinos y media docena de gobios salieron a saludarme entre boga y boga. En los momentos en los que parecía que los peces no querían el pan cambiaba al pinkie y conseguía ir clavando alguno más que engordase el resultado final. Cuando ya miraba de reojo el reloj y me acordaba de mis obligaciones diarias clavé la ultima de las bogas de la jornada. Ese pez fue el mas grande de la mañana, un ejemplar no demasiado largo pero con una gran barriga que me hizo pensar que había clavado un barbo o un carpín. Lástima que las fotos no hagan justicia al tamaño de este pez.

La última y más "barrigona" de la jornada.
Volví realmente contento a casa. Todas las capturas del día fueron maravillosos peces autóctonos. Que nadie me malinterprete. También me gusta pescar otros peces y todos deben ser tratados con respeto pero estos son especiales. Ojalá duren mucho. Siempre captura y suelta en las mejores condiciones.


Texto: Daniel Porto. Fotografía: Daniel Porto.


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